En este ejemplo, programar aportaciones de 500 € al mes y después 530 € no evita que el capital se agote a los 82 años. Con 1.000 €, el saldo se mantiene positivo hasta los 90, pero ese esfuerzo necesita más ingresos de los que tiene la persona del ejemplo. Son proyecciones, no garantías.
Una persona sola de 55 años parte de 45.000 €, vive de alquiler y planea dejar de trabajar a los 67. Los tres cálculos mantienen los mismos gastos, pensión supuesta y rentabilidad real anual del 3,2 %; solo cambian las aportaciones mensuales programadas antes de jubilarse. Son importes antes de retirar de la cartera el aumento temporal del alquiler y otros gastos extraordinarios.
El sueldo neto supuesto es de 2.500 €/mes entre los 55 y 60 años y 2.650 €/mes entre los 61 y 66. El gasto ordinario es de 1.540 € más 580 € de alquiler y suministros. Por tanto, quedan 380 € y después 530 € al mes antes de los gastos extraordinarios. La opción de al menos 500 € exige 120 € más al mes en la primera etapa y conserva la aportación de 530 € en la segunda. La de 1.000 € exige 620 € y después 470 € adicionales cada mes. Son necesidades de financiación, no ingresos que el ejemplo ya tenga asegurados.
Los 2.650 € de la segunda etapa y la paga adicional son supuestos favorables. Usa tu sueldo real y cuenta con la paga solo si la recibes. La comparación depende de poder sostener esos ingresos y las aportaciones.
El simulador recibe solo el ahorro neto, después de esos gastos ordinarios: no añade también el sueldo ni vuelve a restar esos mismos gastos. Además incorpora una paga neta adicional de 1.800 € al año, separada del sueldo, íntegramente invertida. Para que las alternativas funcionen, tanto esa paga como los ingresos adicionales necesarios deben existir de verdad. Si no, hay que reducir gastos, aumentar ingresos o bajar la aportación.
Estas aportaciones se calculan antes de los gastos extraordinarios. La cartera paga una subida adicional de alquiler de 150 €/mes entre 2030 y 2032, 4.000 € por mudanza en mayo de 2031, 6.500 € por un parón laboral en febrero de 2034 y 9.000 € para salud en octubre de 2036. Estos gastos no están incluidos en el presupuesto ordinario anterior. Por ejemplo, en 2031 la opción inicial aporta 4.560 € de ahorro y 1.800 € de paga adicional; la subida del alquiler cuesta 1.800 € y la mudanza 4.000 €. El flujo neto a la cartera es 560 € ese año, antes de la rentabilidad.
Desde los 67 se supone una pensión externa de 1.350 €/mes, independiente de la cartera, y un gasto de 2.200 €/mes que incluye el alquiler. A partir de los 80 se añaden 500 €/mes para cuidados. También se prevé una ayuda familiar de 18.000 € en junio de 2046. Son importes ilustrativos en poder adquisitivo de hoy; la pensión no es una estimación de derechos ni una promesa de cobro. Si varía, el resultado cambia.
Agotarse significa que los gastos superan el capital disponible en el modelo: los saldos negativos posteriores representan necesidades sin cubrir, no dinero que se pueda gastar. El caso de 1.000 € muestra una posible reparación condicionada a financiar esa aportación; no demuestra que sea asequible con el sueldo inicial ni que exista un colchón suficiente para cualquier imprevisto. El 3,2 % real anual es una hipótesis exigente y no está garantizado. Prueba también una tasa real menor antes de tomar decisiones. La rentabilidad constante no contempla secuencias de mercado, impuestos específicos ni comisiones; tampoco calcula una probabilidad de éxito.
Calcula fuera del simulador tu sueldo neto menos los gastos ordinarios y modifica en la vista previa las aportaciones de ahorro resultantes; el sueldo y esos gastos ordinarios no aparecen como entradas separadas. Revisa también la paga adicional, el alquiler, los gastos puntuales y una pensión acorde con tu situación. Prueba una rentabilidad menor y un horizonte más largo para ver la sensibilidad. Puedes explorar los cambios en la vista previa y guardar una copia con «Usar este plan».