Compara situaciones de vida similares, supuestos y compromisos de jubilación.
México
Momento de jubilarse
AFORE: cuánto necesito al jubilarme y cómo maximizarla
Para: Trabajador formal de 34 años en México urbano, soltero/a, rentando y con saldo AFORE moderado
Para trabajadores formales de 30-40 años en México que quieren estimar cuánto ingreso de retiro puede sostener su AFORE y cuánto ayudan las aportaciones.
Colombia: ¿Colpensiones o fondo privado para el retiro?
Para: Trabajador/a formal colombiano/a de 43 años, soltero/a, rentando y todavía a tiempo de revisar semanas, salario y ahorro complementario
Para un trabajador colombiano formal de 43 años que quiere entender cuándo Colpensiones sigue siendo defendible, cuándo un fondo privado tolera mejor una.
Este escenario empieza con una pregunta muy concreta: si tienes 45 años en México, has alternado trabajo formal, ingresos independientes e informalidad por cuidados familiares, cuánto puedes recuperar antes de los 65.
El punto de partida no es una carrera lineal. En México, la informalidad laboral sigue rondando la mitad del empleo total: INEGI reportó una tasa de 54.6% en diciembre de 2025 [4]. Además, el trabajo no remunerado de los hogares representó 23.9% del PIB en 2024 y las mujeres aportaron 72.6% de ese valor [7]. Esa doble carga explica por qué la brecha de pensión no se resuelve sólo con "ahorrar más": también hay que proteger liquidez, revisar semanas cotizadas y decidir si vale la pena volver a formalizar ingresos.
Todos los montos están en pesos mexicanos de hoy. Las pensiones incluidas son estimaciones de flujo para probar resiliencia, no un cálculo oficial de IMSS, AFORE o beneficios sociales.
La pregunta útil no es "¿me alcanza la pensión?". Es:
¿qué pasa si desde los 45 ordeno gastos, reconstruyo semanas de formalidad, separo una reserva y aumento aportaciones voluntarias antes de que los cuidados vuelvan a interrumpir el ingreso?
El modelo compara tres rutas:
Variante
Idea central
Riesgo principal
Pesimista · Seguir informal
Mantiene ingresos bajos, aportes tardíos y gastos de cuidados altos.
Llega a los 65 con muy poco margen y una vejez vulnerable.
Base · Formalidad y ahorro
Recupera formalidad parcial, aumenta AFORE voluntaria y crea reserva líquida.
Requiere sostener disciplina aun con gastos familiares y salud.
Optimista · Corresponsabilidad
Reparte cuidados, sube ingreso, suma aportes familiares o bonos y protege salud.
Depende de ingresos más estables y de mantener el plan veinte años.
La ENIGH 2024 permite ubicar el tamaño del presupuesto familiar: el gasto monetario promedio por hogar fue de MXN 15,891 al mes, con alimentación, transporte, vivienda, energía y educación como bloques principales [8]. En este escenario el gasto antes del retiro se mueve entre MXN 16,000 y MXN 20,000 al mes, porque incluye vivienda, servicios, transporte, salud, apoyo familiar y cuidados.
También se separan eventos irregulares:
Una pausa laboral o reducción de ingreso por cuidados entre los 49 y 51.
Gastos médicos familiares entre los 57 y 61.
Reparación o ajuste de vivienda antes de los 65.
Apoyo familiar puntual en retiro.
Dependencia ligera o moderada a partir de los 82 u 83.
El supuesto de longevidad llega hasta los 90 años. CONAPO proyecta esperanza de vida femenina cercana a los 79 años en la década de 2020, pero planear a 90 evita que el escenario subestime el riesgo de sobrevivir al ahorro [13].
Para una persona bajo Ley 97, CONSAR explica que el requisito de semanas aumenta gradualmente hasta llegar a 1,000 semanas en 2031; para 2026 la referencia usada en este escenario es 875 semanas [1]. La cifra exacta aplicable, las semanas reconocidas, la modalidad de cotización y el acceso a pensión garantizada quedan como needs verification antes de tomar decisiones.
Las aportaciones voluntarias a AFORE sí son una herramienta disponible: CONSAR lista canales digitales, tiendas, domiciliación y otras vías para hacerlas [2][3]. Pero sus reglas fiscales, disponibilidad, liquidez y conveniencia frente a una reserva fuera de AFORE también quedan como needs verification.
El modelo incluye un puente de MXN 1,550 al mes entre los 60 y 64 en las rutas base y optimista, equivalente mensual del apoyo bimestral de MXN 3,100 anunciado para Pensión Mujeres Bienestar [12]. Se incluye como apoyo de transición, no como pensión de retiro, y su elegibilidad futura también queda como needs verification.
La ruta pesimista supone que la formalidad no se recompone. El ingreso neto se mantiene entre MXN 17,000 y MXN 19,000 al mes, los cuidados siguen pesando hasta los 56 y los aportes voluntarios empiezan tarde: MXN 400 al mes desde los 50 y una reserva pequeña desde los 55.
La pensión modelada en retiro es de MXN 5,000 al mes. Frente a un gasto austero de MXN 12,300 al mes antes de dependencia, la brecha se come el capital rápidamente. Sirve como advertencia: si las semanas cotizadas no se recuperan y la reserva líquida llega tarde, el retiro depende demasiado de apoyo familiar o de seguir trabajando.
La ruta base asume que entre los 50 y 64 vuelve a haber más ingreso formal o semiformal, con sueldo neto de MXN 20,500 a MXN 23,500 al mes. La AFORE voluntaria sube de MXN 1,000 a MXN 2,400 al mes, y la reserva líquida sube de MXN 800 a MXN 1,800 al mes.
No elimina el riesgo de cuidados: mantiene gasto familiar, una pausa parcial y un fondo médico. La diferencia es que llega a los 65 con más capital y una pensión estimada de MXN 9,500 al mes, por lo que el retiro ya no depende de una sola fuente.
La ruta optimista no significa "todo sale perfecto". Significa que la familia reparte mejor los cuidados, el ingreso sube a MXN 25,500-29,000 al mes después de los 50, y los aportes se vuelven más ambiciosos: AFORE voluntaria de hasta MXN 4,200 al mes, inversión o reserva de hasta MXN 3,800 al mes y aportes anuales de MXN 15,000.
También modela capacitación, salud y dependencia reforzada. La ruta protege mejor el retiro porque no confunde pensión con patrimonio: usa la AFORE como base, pero mantiene una reserva flexible para gastos que no necesariamente conviene pagar desde la cuenta de retiro.
La ruta pesimista muestra el costo de no actuar: incluso si hay algo de ahorro, la combinación de informalidad, cuidados y bajo ingreso deja poco margen. La base ya es más defendible porque ordena tres capas: ingreso formal, AFORE voluntaria y reserva líquida. La optimista es la más robusta, pero su supuesto central no es financiero: es corresponsabilidad de cuidados para que el ingreso no vuelva a caer justo en los años de mayor capacidad de ahorro.
En México, la brecha de pensión de una mujer de 45 años no se cierra sólo con una tasa de rendimiento. Se cierra con decisiones coordinadas: revisar semanas, sostener formalidad cuando sea posible, separar liquidez para cuidados, y no tratar los apoyos sociales como sustituto de una pensión contributiva.